Bautismos, bailes ancestrales, procesiones, música regional y el tradicional Toreo de la Vincha, para cerrar una jornada en la que el pueblo deja de lado su habitual monotonía para recibir cientos de turistas, curiosos y pobladores de toda la zona.


Casabindo es un poblado con poco más de 100 habitantes permanentes, ubicado en el corazón de la Puna jujeña a 55 kms de Abra Pampa. 

 


La Iglesia de la Asunción, considerada por sus dimensiones la Catedral de la Puna, se terminó de construir durante el siglo XVIII y fue declarada Monumento Histórico Provincial en 1941.

 


La banda del Departamento de Cochinoca, población cabecera, abre los festejos ejecutando el Himno Nacional.

 


Los niños del pueblo, deleitan al público a través de las melodías e instrumentos autóctonos.

 


Los festejos entrecruzan la fé católica con algunas creencias ancestrales de los pueblos originarios de esta región. La ofrenda de los corderos a la entrada de la Iglesia y el baile que se lleva a cabo, es un fiel reflejo de ello.

 


Mientras se suceden las distintas actividades, los toros, actores principales luego del mediodía, esperan salir al ruedo.

 


Previo al toreo, la Virgen de la Asunción peregrinará por las calles del pueblo junto a los creyentes.

 


El toro lleva una vincha con monedas, y el desafío de quienes se animen a enfrentarlo, será robársela para ofrendarla a la Virgen.

 


Muchos lugareños se prepararon para torear y se lanzan a la Plaza Quipildor en busca de su momento de gloria.

 


A esta hora el pueblo perdió su calma habitual y rebalsa de turistas y gente de los alrededores que llegaron atraídos por el Toreo.

 


Desde afuera, parece un juego inocente, pero no siempre es tan sencillo...

 


Finalmente aparece un valiente que se llevará la vincha y los aplausos del público. Casabindo tiene un nuevo héroe e irá de a poco retomando su lacónica calma hasta el próximo 15 de Agosto.

 

PH: Alejandro Ottoboni 

 

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