La infancia de los cuatro hijos de Niki Boon en su casa de 10 acres en Nueva Zelanda. Sus hijos, los que no tienen contacto con las tecnologías, pasan horas jugando con patitos, pollitos, con agua y lodo; pues jugar para ellos es una manera de aprender como si estuvieran leyendo un libro.

Dejando de lado los modos más convencionales de educación, ella les enseña todo lo que necesitan en casa y les da la preciada libertad de conocer al mundo   por ellos mismos. Hasta la fecha han pasado tres años en los que ellos han vivido sin tecnología, a excepción de la cámara.

Niki Boon empezó a tomar fotos como pasatiempo cuando trabajaba como físico terapeuta en Escocia. Pero su interés por el arte empezó en sus viajes. No fue hasta que regresó a casa y formó una familia cuando su pasión se reavivó.

Es mi pasión capturar cuanto pueda del día a día y las aventuras de mis cuatro pequeños hijos." Trato de tomar las fotos más significativas, las que cuentan sus historias, nuestras historias que son pedazos de mí" afirma Niki Boon.

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