Muchas personas piensan que los centros urbanos no son lugares en los que la naturaleza y la arquitectura puedan convivir. Sin embargo, estas construcciones logran mimetizarse con el ambiente, creando lugares armoniosos donde los límites entre lo concreto y lo orgánico logran difuminarse.

Gracias a este tipo de innovaciones, una casa o un edificio con vegetación se convierte en un ambiente vivo, que tiene grandes beneficios tanto para quienes lo ocupan como para su entorno.

Esto se debe a que este tipo de edificaciones mejora la calidad del aire, aísla el lugar de ruidos, protege la construcción, ya que no permite el deterioro producido por los rayos ultravioleta y el ácido carbónico; y mejora la estética.

¡Compartí esta nota!

Comentarios
Comentarios