Para algunos exfuncionarios kirchneristas el día después de haber ocupado altos cargos en la administración, constituyó una oportunidad para emprender nuevos rumbos. Es el caso de Miguel Galuccio, presidente de YPF desde su estatización en 2012 hasta comienzos de 2016, cuando fue echado por el gobierno de Macri, con jugosa indemnización que superó los 7 millones de dólares (por el llamado “Golden Parachute”).

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Decidido a volver a vivir fuera del país, que había abandonado más de una década atrás para trabajar en la multinacional inglesa Schlumberger, una de las principales proveedoras de servicios a las petroleras, Galuccio partió a Estados Unidos donde sus exempleadores lo hicieron parte del directorio. Un aspecto polémico de su relación con Schlumberger es que fue la principal contratista de Vaca Muerta, el yacimiento de gas no convencional que el ingeniero entrerriano intentó desarrollar.

Pero el “Mago”, como le gusta que lo llamen y fue bautizado por una asesora de imagen cuando volvió a nuestro país y se presentó como el “Messi” de los hidrocarburos, es un tipo inquieto al que le gustan los desafíos y sobre todo manejar millonarios negocios.

Es así que junto a otros argentinos, conformó en México la empresa Vista Oil & Gas con la que salió a la bolsa del Distrito Federal y logró colocar acciones por 650 millones de dólares, superando todas las previsiones. El motivo de la elección del país azteca debe buscarse en las reformas que está llevando adelante la gestión de Enrique Peña Nieto en el sector de hidrocarburos, terminando con el monopolio histórico de Pemex. Curiosa paradoja: en Argentina se puso al frente de una petrolera estatizada mientras en México gana millones con un proceso “privatizador”.

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Apadrinado políticamente por el exgobernador de Entre Ríos Sergio Urribarri, no todas son buenas por estas días en la vida de Galuccio. Es que entre los contratos millonarios que la empresa Odebrecht obtuvo en nuestro país, según confesión de los brasileños luego de desembolsar millonarias coimas, está la construcción de la Planta de Reformado Catalítico Continuo (más conocido como CCR) y el desmontaje de las instalaciones destruidas por la inundación de una planta. El expediente está en manos del juez federal Marcelo Martínez de Giorgi y la investigación está delegada en el fiscal Taino.

Las obras, previstas originalmente por 472 millones de pesos fueron aumentando con la anuencia de la dupla Galuccio-Kicillof, exministro de Economía de Cristina Fernández de Kirchner y director por el Estado en YPF. La justicia apunta a la realización de distintos peritajes para establecer la razonabilidad de tamañas ampliaciones.

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Mientras tanto, Galuccio, al que sus amigos definen como un tipo con suerte, continúa desarrollando negocios por el mundo mientras en la Argentina todavía debe brindar muchas explicaciones.

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