La lucha contra el drama de la inseguridad y los miles de casos de violencia contra mujeres que ocurren en la provincia de Buenos Aires, que la gobernadora María Eugenia Vidal dice poner entre las prioridades de su gestión, no pasa de ser un caso más de marketing político sin medidas concretas.

El asesinato de una mujer en Castelar por parte de su esposo unas 11 horas después de haber llamado al 911, quien luego se comunicó con el mismo número par confesar el crimen, puso en el ojo de la tormenta el manejo del sistema telefónico de emergencia. Además, se conoció que existe un crédito de un organismo internacional para ampliarlo y modernizarlo, que no está siendo utilizado.

 

Alejandra Marcela Polizzi, de 48 años se comunicó con el 911 y pese a los gritos desesperados con que le dijo al operador que su marido, Gustavo Flores, la estaba por matar, nadie hizo nada por evitar que sea degollada delante de su hijo de 8 años.

Consultado por ARG Noticias, César Albarracín, funcionario que tuvo a cargo el sistema 911 en la Provincia de Buenos Aires durante la gestión de Daniel Scioli, se mostró sorprendido de que ante una llamada de tan extrema gravedad no se haya iniciado el procedimiento para establecer el origen.

 “En el 911 todas las llamadas por más que duren un segundo tienen identificado el número de donde provienen, tanto si es un teléfono fijo como celular, que puede pedirse en forma instantánea a las telefónicas que digan a quién pertenece”, explicó Albarracín y agregó que “incluso si los usuarios tienen la línea configurada en modo privado, el sistema igual puede acceder al número”.

De acuerdo a los protocolos de emergencia, la llamada de la mujer debió ser derivada a las áreas de investigación policial para que se actúe en consecuencia, algo teniendo en cuenta las horas que pasaron hasta que se produjo el homicidio, no ocurrió.

El funcionario también recordó que en 2015 el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó un crédito de 25 millones de dólares para modernizar y extender el sistema 911 a toda la provincia de Buenos Aires, pero a la fecha “no tengo información de que haya sido utilizado”.

El crimen ocurrió en una casa ubicada  en la calle Arturo Capdevila 1946, en el partido de Morón,  donde vivía la víctima, empleada administrativa, con su esposo  y el niño. Recién con el llamado del hombre arribó la policía al lugar y detuvo al hombre luego de que les confesara el crimen.

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