La ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner permaneció este viernes dentro de su casa de Río Gallegos en su primer día en Santa Cruz, luego de 10 días en la Ciudad de Buenos Aires en los que volvió a la actividad pública con la reunión de dirigentes políticos y de organizaciones sociales, y la convocatoria a la conformación de un "Frente Ciudadano".

Cristina, quien arribó a la 1.30 de la madrugada a Río Gallegos -en un vuelo de línea de Aerolíneas Argentinas, ubicada en la primera fila de clase turista- volvió al silencio sureño en el que vivió durante cuatro meses luego de la culminación de su mandato y previo a su viaje a Buenos Aires, el 11 de abril, para presentarse ante el juez Bonadio, quien la citó a declaración indagatoria por la causa que investiga irregularidades en la venta de dólar futuro.

Tal como lo indicaban las tres camionetas Ranger de la custodia en la puerta de la casa y el movimiento de algunas cortinas que anunciaban movimientos en el interior, la ex mandataria permaneció en su residencia del barrio Jardín de Río Gallegos, que gozó de un sorprendente clima soleado.

Entrada la tarde, la ex presidenta recibió la visita de su chofer, Daniel Álvarez, que estacionó su vehículo particular en la puerta de la casa de la calle Moscarello al 400, cuya fachada se mantuvo cuidada durante la estadía de Cristina en Buenos Aires, a juzgar por el pasto cortado de la vereda que da hacia la entrada, de puertas de madera.

Cristina había estado en su casa de Río Gallegos por última vez el 8 de abril, fecha en que se trasladó a Calafate previo a su partida hacia Buenos Aires, a propósito de su presentación en la justicia requerida por Bonadio, y que se convirtió en un gran acto en las escalinatas de Comodoro Py en donde pronunció su primer discurso público después del 9 de diciembre, en su último día como presidenta.

Durante los días en los que permaneció en Buenos Aires, concretó reuniones con legisladores nacionales del Frente para la Victoria, intendentes y también artistas; además de visitar a los Curas de Opción por los Pobres y encabezar ayer un acto con organizaciones sociales y políticas.

Finalmente el jueves, del mismo modo que lo hizo en su partida hacia la Capital, Cristina tomó un vuelo de línea y se sentó en la primera fila de clase turista, acompañada de sus custodios y secretarios privados; conversó con militantes y se sacó fotos con un bebé que lloró en reiteradas ocasiones durante las tres horas de vuelo.

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