El sábado por la madrugada, dos hombres armados se acercaron al perímetro de la cárcel de Piñero, en Santa Fe. Los guardias dispararon para advertirles que no se acercaran, mientras que la respuesta fue un tiroteo que terminó de confirmar a las autoridades de Santa Fe la existencia de un plan de fuga de los miembros de la banda de Los Monos detenidos en esa prisión.

Horas después de que se conociera este hecho se desató un motín en la cárcel de mujeres, en pleno barrio de Refinería, tras una pelea entre las internas cuya principal protagonista fue Elizabeth Cantero, hermana del líder de Los Monos, Máximo Ariel Cantero. La mujer sufrió un problema cardíaco y murió tras estar en grave estado. 

El 28 de diciembre pasado, el juez federal Marcelo Bailaque procesó a 23 integrantes del grupo por tráfico de estupefacientes. En su fallo, el magistrado ordenó que los jefes, Máximo Ariel Cantero y Emanuel Chamorro, fueran trasladados a un penal federal, pedido que ayer el gobierno provincial hizo público nuevamente.

El juez tomó esa decisión porque los líderes del grupo narco manejaban el negocio de la venta de drogas desde adentro de la prisión. "Estando detenidos tenían capacidad desde la cárcel como para organizar la estructura funcional para la comisión de estos delitos", sostuvo el juez. 

Se supo entonces que el Servicio Penitenciario de Santa Fe les suministraba un teléfono fijo a Cantero y a Chamorro para que les dieran directivas a sus mujeres, que extramuros controlaban los hilos de la venta de drogas, según publica La Nación.

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