Hace tiempo me dirimo entre contratar o no un/a organizador/a para mi casamiento. Por lo que no sólo consulté a todo ser que se me acercara - incluída mi gata Frida, que en respuesta prefirió el regazo de mi hermano- sino al bien sabido Google. Por supuesto existen cientos de páginas de debate sobre lo mismo.
Entre las "devotas de las weddings" están por supuesto ellas mismas, quienes obviamente encubiertas tras un seudónimo hablan de la necesidad de sus servicios y de paso, como se dice en mi rubro, "meten el chivo".


Entre las detractoras, las novias "hágalo usted mismo", aunque como dijo Tusam: "Puede fallar". Dentro de este grupo hallamos diferentes estirpes: las "religiosas", consideran una aberración entregar tan "íntimo" evento -para más de un centenar de personas- a una extraña de sonrisa blanca, capaz de afirmar que conoce tus gustos mejor que vos, aunque aún no tengas la menor idea de lo que querés, pero por supuesto ante ella te vendas como una experta del tema para no parecer vulnerable. Y "las arrepentidas", quienes admiten tristemente que incursionar en el origami, para ambientar el evento, y confiar en la suegra para acomodar los invitados, no fue buena idea.
También está la "novia Kamikaze", mujer desesperada por hallar una mano amiga que probablemente la obligue a hacerse el ´harakiri´ luego de pagar la colaboración, contratada a último momento.


Las más divertidas: "mis amigas me ayudan", planificadoras nupciales peligrosas. Descubrís que tu versatilidad se ve reflejada en amistades muy distintas, cuando tu casamiento se dirime entre una onda Heavy-chic-hippie-metal-romántico-sport.
La "novia catarsis", también conocida como "mi vieja se mete en todo", entra a los foros porque después de pagar la boda no le queda un mango para la psicóloga y necesita el apoyo de otras desvirgadas por los aranceles y confundidas por el estilo de mamá.

La "obsesiva", no tienen otro tema de conversación, planea su casamiento desde la primera infancia, hay quienes dicen que organizaba las mesas de sus invitados con los soldaditos de su hermano. En este caso es el novio el que debe contratar una organizadora, para derivar cualquier pregunta que le haga su prometida. "¿Amor, qué tipo de centro de mesa te gustaría?", "Consultalo con mi wedding planner".

En síntesis: Hablar de los prototipos de novias me va a llevar varias notas. No tengo la menor idea cuál soy, creo que un poco de todas. Mi novio contrató una wedding planner, desconozco las razones. Y mi madre amorosa me dio un sobre con plata, según ella para la "body planner". No sé qué habrá querido decir... Quizás necesito "chapa y pintura" antes de la boda.

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