La serie documental estadounidense "Fabricando un asesino" que se puede ver exclusivamente en la plataforma Netflix, ha generado polémica por el tratamiento sobre la vida de Steven Avery, un hombre que pasó 18 años en prisión por un crimen que no cometió y cuando recuperó la libertad fue detenido por supuestamente asesinar a una fotógrafa.

"Making a Murderer" sigue el caso de Avery, un hombre de Wisconsin, liberado de prisión en 2003 tras pasar 18 años tras las rejas al ser exonerado del ataque sexual a Ann Beernsten gracias a una prueba de ADN. Dos años más tarde, en medio de una demanda civil de 36 millones de dólares que levantó por su falsa sentencia, Avery fue arrestado y condenado a prisión perpetua por el asesinato de la fotógrafa Teresa Halbach.

La serie cuenta con una banda de sonido creada por el argentino Gustavo Santaolla, ganador de dos Oscar y un Globo de Oro, que fue contactado por las directoras y productoras Laura Ricciardi y Moira Demos. Las canciones de Santaolalla se mezclan con los testimonios recogidos por las cineastas.

A pesar de que las creadoras Laura Ricciardi y Moira Demos declararon a la prensa que han expuesto ambas partes de la historia en la adictiva serie que les llevó 10 años de investigación, son acusadas de "armar" un programa parcial y de omitir mucha de la evidencia que condenó a prisión a Avery.

El documental -estrenado el 18 de diciembre y que sugiere la inocencia de Avery- sigue sumando fanáticos y se convirtió en un fenómeno viral reflotando un caso policial que pone en jaque al sistema judicial estadounidense.

El caso se remonta a 1985, cuando un veinteañero Steven Avery fue acusado de agredir sexualmente a Beerntsen y fue llevado a prisión.
Él siempre se declaró inocente. Tras 18 años entre rejas, se desestimaron los cargos contra él, gracias a la comprobación de una muestra de ADN y recuperó la libertad en el 2003.

Avery emprendió una demanda judicial contra el Estado por el error que lo condenó a 18 años de prisión y solicitaba 36 millones de dólares, hasta que en 2005 volvió a la cárcel, esta vez acusado del asesinato de una joven fotógrafa, Teresa Halbach.

Por el asesinato de Halbach, la Justicia lo condenó a prisión perpetua, pero Avery clama su inocencia asegurando que "lo único que puedo pensar es que están persiguiéndome de nuevo, a ver si esta vez puedo escapar", declaró, al conocer su condena.

La polémica es tal que Michael Seyedian, un fan del documental, inició una petición en Change.org que está dirigida al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y al gobernador de Wisconsin, Scott Walker, solicitando la liberación del condenado a cadena perpetua. 250.000 personas se sumaron a la iniciativa.

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