Hernán Lombardi justificó la baja de los contratos de 600 empleados del Centro Cultural Kirchner (CCK) al considerar que los convenios a través de las universidades de San Martín, Tres de Febrero y La Matanza no tienen "ningún nivel de organización" y que la inauguración del centro fue "antes de tiempo por las necesidades políticas de la presidenta saliente Cristina Fernández de Kirchner".

 

El titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos precisó que a los empleados que estaban vinculados directamente al centro que funciona en el edificio del ex Correo Central les renovaron "contrato por uno o por tres meses y lo que nosotros hicimos fue no renovar aquellos vínculos que vencían el 31 de diciembre". Además, reafirmó que el CCK "está claramente sin terminar y los equipamientos de luces y sonido y los tableros eléctricos no están instalados".

 

Lombardi dijo que este tipo de convenios entre los trabajadores y las universidades  "son formas absolutamente distorsivas de los procesos administrativos". De todas maneras, el funcionario aclaró que aquellos empleados que "se hayan desempeñado bien y que sean valiosos en su tarea y serán evaluados para su eventual continuidad".

 

 

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