Un hombre de 32 años fue detenido esta tarde acusado de ser el tirador que disparó con un arma de aire comprimido contra la sede de la fiscalía de Villa Gesell e hirió a un policía que custodiaba el lugar, informaron fuentes judiciales.

La detención se registró minutos antes de las 15 tras un allanamiento en un departamento ubicado a unos 50 metros de la fiscalía, en Paseo 110 y Boulevard, de Villa Gesell, y el hombre fue identificado por los investigadores como Emiliano Moya (32).

Moya quedó alojado en una dependencia de la policía de Villa Gesell y mañana será indagado por el fiscal de General Madariaga, Walter Mercuri.

Según las fuentes policiales y judiciales, el hombre fue detenido esta tarde cuando se hallaba en su casa, aunque la policía no logró encontrar el arma de aire comprimido supuestamente utilizada en el hecho.

Al momento de la detención, los policías de la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) de General Madariaga secuestraron una dosis de cocaína sobre un plato y marihuana, dijeron las fuentes.

La casa donde fue detenido el sospechoso ya había sido allanada el martes pasado, horas después del ataque a balinazos sobre el frente de la sede judicial.

Los investigadores llegaron allí tras un peritaje balístico realizado por personal de la Policía Científica de Pinamar, que lograron determinar la dirección que pudo haber tenido el proyectil que ingresó a la oficina de una fiscal y del que hirió al efectivo de la Policía Bonaerense que realizaba las tareas de custodia en el lugar.

En ese allanamiento, los policías no hallaron armas y secuestraron una pequeña cantidad de cocaína y marihuana, al igual que hoy.

Fuentes judiciales dijeron a Télam que el hombre detenido trabaja como mecánico de kartings y que tiene su propio taller en el garaje de su domicilio.

El hecho que se le imputa al detenido ocurrió el martes último, cuando la titular de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 6 descentralizada de Villa Gesell, Verónica Zamboni, se encontraba junto con su secretario en su despacho, situado en el cruce de Paseo 110 y Boulevard, a unas diez cuadras del centro comercial de la ciudad.

Ambos funcionarios se sorprendieron cuando escucharon un golpe en el vidrio de una de las ventanas que da a la calle e inicialmente creyeron que se había tratado de una pedrada en el vidrio de la ventana que da a la calle, y a pocos centímetros de donde el secretario se encontraba parado.

En un primer momento, observaron que había quedado un pequeño agujero en el cristal, por lo que la fiscal Zamboni le pidió al policía que custodiaba la fiscalía que fuera a ver qué ocurría y el efectivo salió a la vereda.

Según las fuentes, como no encontró a ninguna persona ni notó nada extraño se dio media vuelta para ingresar nuevamente al edificio, cuando sintió un golpe y un fuerte dolor en la cintura por encima de uno de los glúteos.
De acuerdo con los voceros consultados, el policía se dirigió al
baño, se levantó la camisa y descubrió que tenía mucha sangre y un pequeño orificio en la piel producto de un proyectil calibre 5,5, comúnmente utilizado en los rifles de aire comprimido.

Ante esta situación, el efectivo fue asistido en el hospital local, donde los médicos de guardia le efectuaron las curaciones de rigor y recuperaron el balín, el cual había penetrado sólo 3 milímetros gracias a que en su trayectoria primero atravesó el grueso cinturón de cuero que llevaba colocado la víctima, dijeron los informantes.

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