La ministra de Salud de la provincia de Buenos Aires, Zulma Ortiz, reiteró hoy las medidas de prevención ante la persistencia de altas temperaturas en diversas áreas del territorio bonaerense, al recomendar “la hidratación permanente de los adultos mayores y extremar los cuidados con los lactantes, que constituyen los grupos de edad más vulnerables frente al golpe de calor”, se informó en un comunicado.

La funcionaria sostuvo que “con las elevadas temperaturas que se registran, es necesario tomar abundante agua durante el día aun cuando no se tenga sed –especialmente en los mayores, que suelen no sentir la necesidad de ingerir líquidos–, usar ropa clara y liviana, evitar exponerse al sol entre las 10 y las 16 y realizar actividad física moderada, es decir, que no exija esfuerzos más allá de los corrientes”.

El llamado “golpe de calor” es, en rigor, la consecuencia más grave de la exposición prolongada a las altas temperaturas y puede ser muy severa en bebés, niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.

El calor intenso y prolongando puede acarrear la pérdida de agua y sales esenciales para el organismo, con el consecuente riesgo de deshidratación.

Las altas temperaturas afectan a todos, pero especialmente a los adultos mayores y a los bebés, que son los que menos compensan la pérdida de líquido por la transpiración y la orina.

El ministerio de Salud de la provincia planteó que a las personas integrantes de estos grupos se les debe asegurar una adecuada hidratación y ofrecerles líquidos varias veces al día.

Si bien las señales del golpe de calor varían de una persona a otra, suelen incluir “una temperatura corporal extremadamente elevada, por encima de 39.5°C, dolor de cabeza, náuseas, mareoas y piel enrojecida, caliente, seca y sin sudor; además, el pulso y la respiración suelen ser más débiles.

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