La ciudad de Buenos Aires y alrededores este viernes se convirtió en un horno y pese a que hay menos gente volvieron los masivos cortes de luz. El Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) informó que hubo por la tarde 752.767 hogares sin luz, siendo los más perjudicados los usuarios de Edenor. Eso significa que por lo menos tres millones de argentinos padecieron la falta de energía. Quizás más, porque fueron afectados edificios, oficinas, donde se calcula que hay más de cuatro personas por medidor.

En medio de esta situación, desde el Ministerio de Energía y Minería, que tiene a su cargo Juan José Aranguren, se hizo trascender que a las 14 hs hubo un récord histórico de consumo, algo llamativo teniendo en cuenta que si bien los números del turismo no son de los mejores en los diferentes centros, en la ciudad de Buenos Aires hay mucha menos gente, no funcionan los colegios, ni Tribunales, por ende, el gasto de energía debía ser menor.

Por eso, tomó fuerza la posición de que esto "justo se da" a una semana que se anuncien los aumentos en las facturas de luz, sobre todo. ¿Qué se buscaría con los aumentos? Que la gente consuma menos energía, que se ahorre para que a partir de ahí haya menos cortes de luz, algo que favorecerá a las distribuidoras. ¿Por qué? Porque sin cortes nadie les reclamará, con Edenor a la cabeza, las inversiones necesarias para que cada vez que haya calor no se produzcan cortes de luz, inversiones que deben hacer por contrato.

Con los aumentos, que algunos casos llegarán a ser de más del 300 por ciento, muchas familias no tendrán alternativa que ahorrar luz y así favorecerán a las empresas que, como se mencionó anteriormente, podrían seguir facturando sin realizar las inversiones, por lo tanto ahorrarían mucho dinero.

 

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