Según el análisis de los privados, la inflación no cedería tampoco en marzo. De hecho, estipulan que superará el 2% para este período.

Las malas noticias resuenan en la Casa Rosada, ya que contrarío a lo que se viene instalando desde el Ejecutivo los precios continúan en alza.

Las mediciones que realizan las consultoras privadas, con canastas idénticas a las que releva el INDEC, ya registran un repunte de precios que podría terminar el mes por encima del 2%.

Al igual que en febrero pasado, el salto tampoco parece ahora explicado solamente por el ajuste de servicios regulados. Las consultoras confirman que, más allá de las subas esperadas en educación y electricidad, hay también un rebote en los precios de alimentos que hoy están incorporados dentro de la llamada inflación núcleo.

"Las mayores subas de precios serán en servicios regulados. Pero las de alimentos están arriba de 2%, impulsadas por carnes, huevos y lácteos", explicó el economista jefe de Elypsis, Gabriel Zelpo.

De confirmarse el dato de las “privadas”, mostraría y dejaría aún más al desnudo los serios problemas que se tiene en el llamado “proceso de desinflación”, citado desde el Gobierno. Además, provocará un efecto traumático para el Ejecutivo: gatillará las "cláusulas de ajuste por inflación" que ya fueron incluidas en muchos acuerdos salariales sellados con algunos gremios (del 4,5% para los primeros tres meses).

"Este mes tuvimos la segunda parte del aumento de la luz, los colegios y los alimentos. Jugó a favor la marcha atrás en la tarifa de peajes... pero pesa poco en el indicador y, además, fue compensada por la suba en las cocheras", comentó la directora de una consultora.

Algún misterio, difícil de consensuar, parece esconderse detrás de este rebote en la tendencia de los precios. En el Central hablan de una "contaminación de la inflación núcleo": son las subas de tarifas (luz y gas) las que explican, simultáneamente, aumentos en otros rubros, como expensas, cocheras y hasta alimentos. En las consultoras, en cambio, se inclinan por los "efectos de segunda ronda": los que se dan, un mes después, en los precios de bienes y servicios que tienen costos afectados por tarifas.

Pero el peor de los diagnósticos, menos extendido, tiene que ver con la emisión de pesos: hay quienes presumen que la política monetaria dejó de ser contractiva en octubre y que, 6 meses después, el efecto ya empieza a sentirse.

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