El consumo masivo de alimentos, bebidas y productos de higiene y tocador registró una caída de 2,3% en el primer cuatrimestre en todos los canales de comercialización -que incluye a hipermercados y almacenes de barrio, mientras que la variación de unidades adquiridas entre la primera semana de enero y la segunda de abril de este año, marcó un retroceso de 7,4%, en base a un informe elaborado por la consultora CCR.

El trabajo refleja la demanda registrada sobre una canasta de 144 categorías de productos empaquetados de alimentos, bebidas e higiene, que no incluye carne, verduras y frutas.

El interior del país y el canal tradicional de almacenes y autoservicios fueron los más afectados por la caída del consumo.
La variación del volumen de venta entre enero-marzo del 2016 dio una baja de 1,8% para todo el país; el consumo registró una variación de 0,6% en Capital y Gran Buenos Aires y una baja de 3,7% en el interior del país.

En tanto, los precios de los productos de esta canasta de 144 categorías crecieron 33,5% interanual en marzo pasado y los valores de las marcas propias -o segundas marcas- crecieron en términos de venta 20,6%, impulsado por los segmentos de productos de freezer, hogar, almacén y heladera.

Los supermercados mayoristas mejoraron el volumen de sus ventas 3,8% merced al impulso de los consumidores finales.
En tanto, la variación de unidades adquiridas entre la primera semana de enero y la segunda de abril de este año registró una baja del 7,4%. Para la directora de negocios de CCR, Patricia Sosa, frente al proceso inflacionario en curso el consumidor argentino "se ajusta el cinturón" y toma una actitud "prudente" en sus gastos.

"El deber domina al querer. El consumidor pierde la espontaneidad y la automaticidad y se vuelve racional", al definir el momento de realización de las compras. "El consumidor explora góndolas, sigue bailando al ritmo de las ofertas, consume marcas propias y reduce sus pretensiones", definió la especialista.

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