Diez barrabravas de Colón de Santa Fe quedaron detenidos esta noche como consecuencia de haber presionado a los futbolistas en el entrenamiento, llegando inclusive alguno de ellos a agredir al mediocampista ofensivo Alan Ruiz, quien tiene previsto hacer la denuncia de lo sucedido ante Agremiados y desvincularse de la entidad sabalera.

En una semana que no deja de arrojar novedades negativas desde el campamento sabalero, una nueva página se escribió en la tarde de este miércoles cuando el plantel de Colón, que ahora comanda Ricardo Johanssen, desarrolló su entrenamiento en el predio del Sindicato Argentino de la Televisión ubicando en Arroyo Leyes, unos 10 kilómetros al norte de la capital santafesina.

A dicho lugar llegaron pasadas las 18 una treintena de hinchas caracterizados, integrantes de la barra conocida como "Los de siempre", quienes esperaron hasta el final de la práctica en la zona de ingreso al predio para tomar contacto con los referentes del plantel.

Una vez culminado el ensayo futbolístico en el que Johanssen plantó por primera vez el once tentativo que afrontará el partido clásico del próximo sábado en cancha de Unión, se acercaron a los hinchas el capitán Jorge Broun acompañado de Alan Ruiz y su hermano Federico, principales víctimas del malestar que manifestaban las personas que llegaron al entrenamiento.

Contrariamente a lo que suele decirse públicamente, el intercambio de palabras entre jugadores y barras no se dio en buenos términos, llegándose a escuchar insultos varios y llegando a la agresión física, cuando algunos de estos violentos empujaron a Alan Ruiz recriminándole falta de actitud y de compromiso con la institución santafesina. En el caso de Broun, el arquero también fue increpado por el flojo nivel que viene mostrando el equipo, reclamando otro compromiso de cara al partido con Unión.

Luego de varios minutos de tensión, y de reiteradas amenazas vinculadas al clásico del sábado, el "encuentro" finalizó con los hinchas retirándose en los mismos autos particulares en los que habían arribado al lugar.

De inmediato, el personal de seguridad de Colón dio aviso de lo sucedido a las autoridades policiales, quienes tomaron intervención en el asunto. En pocos minutos, y en el camino de regreso a Santa Fe, tres de los vehículos en los que se conducían estas personas fueron detenidos y secuestrados por la policía local, que además procedió inicialmente a demorar a un total de 10 personas para realizar averiguación de antecedentes.

Pero más tarde la situación de esos violentos se agravó debido a que por disposición de la justicia santafesina los diez barras que habían sido demorados por averiguación de antecedentes quedaron detenidos. La medida se tomó porque se tuvo en cuenta la infracción al código de faltas, más precisamente por actos turbatorios y molestos en práctica deportiva.

 

El propio presidente en funciones, Enrique Ariotti, hizo la denuncia en sede policial. Por lo pronto, los barras quedaron alojados en la sede de la Unidad Regional I de la ciudad de Santa Fe.
Otra consecuencia de la agresión todo parece indicar que consistirá en la denuncia que Alan Ruiz piensa hacer en las próximas horas ante Futbolistas Argentinos Agremiados con la intención de no jugar nunca más en Colón. Es factible que Alan Ruiz ni juegue el clásico santafesino.

En medio de este clima hostil, el plantel rojinegro tiene previsto volver a entrenarse en la tarde del jueves, a puertas cerradas y en sede a designar. A menos de 72 horas del clásico santafesino, el clima en el mundo Colón sigue mostrándose caldeado y lejos de la tranquilidad que el equipo necesita para revertir el mal momento en el debut de Johanssen en el banco, tras la salida de Dario Franco.

Alan Ruiz

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