El cura Néstor Monzón, detenido ayer por la policía en la parroquia María Madre de Dios de la ciudad de Reconquista, fue imputado esta mañana por el juez Penal Ireneo Berzano como autor del delito de acceso sexual ultrajante agravado por su condición de sacerdote.

La imputación se da en el marco de una causa iniciada por los fiscales Rubén Martínez y Alejandro Rodríguez, y le fue comunicada al prelado en una audiencia realizada esta mañana en la Oficina de Gestión Judicial, a donde arribó en un móvil policial y donde lo esperaban sus abogados Ricardo Degumois y Gabriel Tanino. 

El cura, de 47 años, se encuentra detenido por orden de Martínez, quien investiga al religioso por "delitos contra la integridad sexual que habría cometido en perjuicio de una niña de tres años y de su primo, de la misma edad".

"La denuncia fue realizada por la madre de la niña en el Centro de Orientación de Víctimas de Violencia Familiar y Sexual de la Unidad Regional de la policía provincial", informó el fiscal, quien añadió que "se le dio intervención al psicólogo y médico policial, y se realizaron diversos estudios a la menor, a partir de los cuales se confirmó que tiene desgarro parcial de su himen y fue contagiada con el Virus del Papiloma Humano (VPH), una enfermedad de transmisión sexual".

En relación a los abusos de los que habría sido víctima el niño, Martínez aclaró que "se evalúan los pasos a seguir desde la Fiscalía, a raíz de que el progenitor del menor manifestó que no quiere realizar actos legales ni exponer a su hijo hasta tanto se entreviste con un médico psicólogo particular".

Por su parte, el arzobispo de Santa Fe y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), monseñor José María Arancedo, manifestó hoy en declaraciones a la prensa que “si hay un caso comprobado de abuso de un menor, la Iglesia tiene que ser la primera en estar al lado de la víctima y condenar el hecho”.
“Benedicto XVI ya hablaba de ‘tolerancia cero’ frente a casos comprobados”, concluyó Arancedo.

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