Personal de la Policía de Buenos Aires y de Tránsito realizaron controles de alcoholemia en varios puntos de la localidad de Pinamar. En muchos de los casos, los conductores dieron positivo en el test. La ley indica que los conductores de automóviles tienen una tolerancia de 0,5 m/l, y los de motos unos 0,2. Para el caso de quienes conducen vehículos de transporte público la tolerancia es 0 (cero).

Algunos de los implicados simplemente aceptaron la decisión, que en estos casos consiste en la retención y secuestro del vehículo mas una multa. En otros casos, las reacciones fueron diferentes. Hubo insultos, agresiones verbales y mucho descontento. Incluso se registran casos, en donde algunas personas intentan burlar la ley, simplemente dejando el vehículo estacionado y queriendo marcharse a pie.

Una de las situaciones mas tensas se dió con el conductor de un automóvil (de un turista que se trasladaba con su familia). Este hombre, no quiso realizar el test correspondiente, y se enojó, insultando a la policía. En varias ocasiones intentó subir al auto para seguir manejando pese a su estado.

Su familia asustada se bajó del vehículo. El hombre sostuvo que “había pagado muy caro el departamento que alquilaba” y que no le podían hacer el control.

Finalmente le sustrajeron el registro de conducir y se fue a pie acompañado de un amigo que lo fue buscar.

Por otro lado, una mujer fue interceptada porque venía a gran velocidad y cuando le hicieron el control le dio 1,57 (el triple de lo permitido). El vehículo tuvo que ser estacionado por una policía por el estado de la conductora y sus acompañantes.

"Ojalá te sirva para remedios" le dijo la señora a una oficial cuando le realizaron la multa.

Según la policía es común que los conductores con altos niveles de alcohol en sangre reaccionen de esta manera porque pierden la inhibición.

El operativo lo realizó la Policía de Seguridad Vial de la provincia con la ayuda de la Agencia de Control Vehicular de la Nación y el municipio de Pinamar.

 

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