A sus 105 años, Robert Marchand, ciclista amateur francés y acreedor de un récord mundial, está en mejor condición aeróbica que la mayoría de las personas de 50 años, y parece adquirir una mejor condición mientras más envejece, de acuerdo con un nuevo y revelador estudio sobre su fisiología.

El estudio, publicado en diciembre en The Journal of Applied Physiology, puede ayudar a reescribir las expectativas científicas de cómo envejece nuestro cuerpo y lo que es posible que cualquiera haga en términos de atletismo, sin importar lo viejos que seamos.

Muchas personas oyeron hablar por primera vez sobre Marchand en enero, cuando estableció un récord mundial de una hora en bicicleta, un evento en el que alguien recorre la mayor cantidad posible de kilómetros en una pista durante 60 minutos.

Marchand pedaleó por 22.547 kilómetros y estableció una marca mundial para los ciclistas de 105 años o más. Esa clasificación tuvo que crearse específicamente para él. Nadie de su edad había intentado conseguir ese récord antes.

Marchand, que nació en 1911, ya poseía el récord de una hora para ciclistas de 100 años o más, que estableció en 2012.

Fue mientras se preparaba para esa prueba cuando llamó la atención de Veronique Billat, profesora de Ciencias del Deporte en la Universidad de Evry-Val d’Essonne en Francia. En su laboratorio, la Dra. Billat y sus colaboradores estudian y entrenan a muchos atletas profesionales y recreativos.

Estaba particularmente interesada en la rutina de ejercicio de Marchand y quería saber si alterarla podría aumentar su rendimiento y velocidad.

El conocimiento tradicional en ciencias del deporte sugiere que es muy difícil mejorar de manera significativa la condición aeróbica después de los 60 años. En general, la VO2 máx, una medida de lo bien que nuestro cuerpo puede usar oxígeno y el indicador científico más ampliamente aceptado, comienza a declinar aproximadamente después de los 50 años, incluso si practicamos ejercicio con frecuencia.

La Dra. Billat había descubierto que si los atletas mayores se ejercitaban de manera intensa, podían aumentar su VO2 máx. No obstante, nunca había puesto a prueba este método en un centenario.

Marchand estaba dispuesto a intentarlo. De 1,52 m de altura y 52 kilos, dijo que no se había ejercitado con regularidad durante la mayor parte de su vida laboral como chofer de camión, jardinero, bombero y leñador. Sin embargo, a partir de su retiro había comenzado a andar en bicicleta casi todos los días de la semana, ya fuera en una bicicleta fija o en los caminos cercanos a su casa en los suburbios de París.

Completaba casi todo su kilometraje a una velocidad de paseo, relativamente.

La Dra. Billard le dio un giro a esa rutina. Primero ella y sus colegas llevaron a Marchand al laboratorio de desempeño humano de la universidad.

Analizaron su VO2 máx, su ritmo cardiaco y otros aspectos de la condición cardiorrespiratoria. Todos indicaban salud y estaban muy por encima del promedio de alguien de su edad. Tampoco necesitaba medicamentos.

Luego salió y estableció el récord mundial de una hora para personas de 100 años y más, pues recorrió 22,53 kilómetros.

Después, la Dra. Billat lo hizo comenzar un nuevo programa de entrenamiento. Bajo este, cerca del ochenta por ciento de su ejercicio semanal debía hacerse a una intensidad fácil, el equivalente a 12 o menos en una escala del 1 al 20, donde 20 era casi insoportablemente extenuante, de acuerdo con la opinión de Marchand. No usó un monitor de ritmo cardiaco.

El otro 20 por ciento de su ejercicio debía realizarse con una intensidad difícil, de 15 o más en la misma escala. Para este, se le enseñó al francés a incrementar la frecuencia de su pedaleo para que estuviera entre las 70 y 90 revoluciones por minuto, en contraste con aproximadamente 60 rpm durante los recorridos fáciles (una computadora para ciclismo proporcionaba esta información). Los recorridos casi nunca duraban más de una hora.

Marchand siguió este programa durante dos años. Luego trató de batir su propio récord mundial de una hora.

La Dra. Billat y sus colaboradores primero midieron de nuevo todos los marcadores fisiológicos que habían analizado dos años antes. El VO2 máx era 13 por ciento más alto que antes, encontraron, y similar a la capacidad aeróbica de una persona sana promedio de 50 años. También aumentó en casi un 40 por ciento su potencia de pedaleo.

No fue sorprendente que su desempeño ciclista también hubiera aumentado considerablemente. Durante su siguiente intento para establecer un récord mundial, pedaleó casi 27 kilómetros, aproximadamente cinco kilómetros más que durante su primer recorrido, en el que estableció el récord. 

Entonces tenía 103 años.

Estos datos sugieren de manera sólida que “podemos mejorar nuestro VO2 máx y desempeño a cualquier edad”, dijo la Dra. Billat.

Hay que ser cautos, sin embargo. Es posible que Marchand sea sui géneris, que tenga una afortunada constelación de genes que le han permitido vivir más de cien años sin debilidades y capaz de responder al entrenamiento tan robustamente como lo ha hecho.

Así, su anecdótico éxito no puede decirnos si un 80/20 de ejercicio fácil y difícil es necesariamente ideal o incluso aconsejable para el resto de nosotros al envejecer (siempre consulta a tu médico antes de comenzar o modificar una rutina de ejercicio).

El estilo de vida también puede ser importante. Marchand es “muy optimista y sociable”, dice la Dra. Billat, “tiene muchos amigos” y numerosos estudios sugieren que los lazos sociales sólidos se asocian a una vida más larga. Su dieta es simple, en su mayor parte consisten en yogur, sopa, queso, pollo y una copa de vino tinto en la cena.

Sin embargo, para aquellos de nosotros que esperamos envejecer bien, su ejemplo es inspirador y, dice la Dra. Billat, todavía no se da por vencido. Desconcertado por su recorrido del mes pasado para el récord mundial, Marchand cree que puede mejorar su kilometraje, cuenta Billat, y podría intentarlo de nuevo, tal vez cuando cumpla 106 años.

Fuente: The New York Times - América Latina

Comentarios
Comentarios