Citado por el Consejo de la Magistratura de la Nación para dar explicaciones en el marco de una denuncia por mal desempeño que muchos daban como seguro primer paso para su suspensión, Freiler dejó ayer al descubierto “groseros” errores en la acusación en su contra que podrían llevar el proceso a foja cero y dificultar seriamente alcanzar las dos terceras partes (9 consejeros) necesarias para destituirlo. 

Estas “desprolijidades” en la acusación hicieron arder las internas entre los consejeros que responden a Cambiemos y generaron una andanada de recriminaciones cruzadas. 

“No se puede hacer todo así nomás, destituir a un camarista es algo lo suficientemente serio que requiere juntar pruebas sólidas, no alcanza con llevar recortes de diarios”, disparan por los pasillos cerca del diputado Pablo Tonelli, consejero que asumió el año pasado por una argucia reglamentaria.

Es que el diputado considera que sus colegas oficialistas del consejo fueron “muy tibios” y “poco rigurosos” a la hora de realizarle preguntas a Freiler.

Tonelli tiene denuncias pendientes en la justicia y teme que cobren impulso de no concretarse la destitución del camarista.

La réplica de Eduardo Freiler:

El camarista consideró llamativo que se le atribuye un gasto mensual “insólito” en un solo celular de casi 36 mil pesos, cuando en realidad ese gasto es de 358,22 pesos y ni siquiera lo abona él.

Otro asunto que refutó son las supuestas inconsistencias por el pago de la cuota alimentaria a su ex mujer, Marcela Pérez Prado, por la manutención de sus hijos. Freiler explicó que si bien había alcanzado un acuerdo con su ex esposa, homologado en la justicia, en agosto de 2015 fue dejado sin efecto de común acuerdo por las edades de sus hijos y los mayores ingreso de un ex cónyuge respecto del camarista (fue designada jueza).  

En relación a la compra de una casa en Olivos, en la calle Catamarca, Freiler explicó que sólo lleva ejecutado el 70 por ciento de las mejoras y arreglos previstos, que en este momento se encuentran frenados, mientras que en la acusación de le imputa la totalidad del proyecto.  

Asimismo, el valor de compra fue calculado en forma “genérica” de mercado para esa zona lo que no constituye una tasación ni surge de la escritura. No se tuvieron en cuenta las condiciones de abandono en que se encontraba la vivienda ni la urgencia por venderla que tenía el anterior propietario. 

De la misma manera, el camarista explicó que la superficie cubierta del inmueble es de 597 metros cuadrados y no 1234, lo que corresponde a la medida total del lote. 

Por último, Freiler refutó la existencia de “ausencias injustificadas” por “motivos falsos” para hacer viajes de placer. "Dicen que me fui una semana a Francia. Quien pidió mi licencia fue el propio Consejo, para que yo con otros jueces pudiéramos asistir al Memorial de la Shoah en París. Viajé, incluso, con el doctor Moldes, aquí presente, que puede contar cómo hemos llorado juntos por los testimonios de los campos de concentración", dijo, señalando al consejero Leónidas Moldes.

En otro tramo de la acusación se le cuestiona a Freiler una ausencia injustificada sin reparar que se trataba de un feriado de carnaval.

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