¿Los dos aviones, uno de la flamante LATAM y otro de Aerolíneas, que rozaron sus alas hoy en el Aeroparque Jorge Newbery, acaso están anticipando la pelea entre las dos compañías por el espacio aéreo regional”.

Las divergencias entre LAN y Aerolíneas vienen de larga data, prácticamente desde que la chilena puso sus ruedas sobre las pistas argentinas de la mano del entonces presidente Néstor Kirchner, que procuraba de esa manera cubrir el espacio que estaba dejando la caída de otras compañías como LAPA, Southern Winds y Dinar, entre otras.

Momentos también en los cuales Aerolíneas, en manos de los españoles, parecía caerse a pedazos incrementando deudas y con continuos problemas con los diferentes gremios que conforman la empresa, aumentando su nivel de cancelaciones y reduciendo rutas y frecuencias.

Cuando en el 2008 el Estado se hizo cargo de Aerolíneas, la pelea se intensificó a partir de una acción francamente protectiva por parte del Estado hacia las operaciones de Aerolíneas, combinada con una persecución a LAN desde todos los niveles, procurando reducir y complicar al máximo las operaciones de los chilenos.

A LAN se le negó desde el Estado la apertura de nuevas rutas, se le cerró la posibilidad de incorporar más aviones e incluso se los pretendió sacar del hangar que poseen en Aeroparque.

Con el cambio de gobierno y la llegada de Mario Quintana y Gustavo Lopetegui al gabinete de Mauricio Macri, dos hombres vinculados de una u otra manera a LAN, la situación pareció revertirse y las medidas desde el Estado apuntaron a reducir drásticamente el déficit de Aerolíneas a un punto de hacer peligrar seriamente su operatoria, lo cual sin dudas redunda en un beneficio directo a LAN, ahora LATAM, para acrecentar su dominio territorial en Argentina, extendiendo lo que a nivel regional ya ostentan.

Estas medidas estatales generaron un profundo malestar interno y obligan a la compañía de bandera a un esfuerzo extraordinario para poder hacer frente a la situación, con futuro incierto, mientras LAN y TAM comenzaron a concretar en hechos la fusión a la que arribaron hace ya varios años.

Si bien esta vez fue responsabilidad de un mecánico que conducía uno de los tractores que movía el avión de LAN, el choque no hace más que poner sobre el tapete una pelea que será durísima y donde seguramente habrá más que un “roce de alas”.

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