Las derivaciones de la investigación judicial sobre las conexiones argentinas del megaescándalo de corrupción conocido como “Lava Jato” preocupan a las autoridades de la Cámara Argentina de la Construcción, en particular a Juan Chediack y Gustavo Weiss, quienes conducen la asociación de constructores, desde que el histórico Enrique Wagner dio un paso al costado hace un lustro.

A partir de la investigación que llevan adelante el juez federal Sebastián Casanello y el fiscal Federico Delgado sobre la adjudicación de la planta de tratamiento de Berazategui a un consorcio integrado por Odebrecht, Roggio y Supercemento, se pudo determinar la existencia de una serie de licitaciones privadas que llevaba adelante AYSA (es decir por invitación) que siempre ganaban un puñado de empresas que estarían  vinculadas a autoridades de la empresa estatal de agua, como su presidente durante el kirchnerismo, Carlos Ben, y su segundo, Raúl Biancuzzo.

En ese esquema, resuena fuerte el nombre de Graciela de la Fuente, directora de varias constructoras como COMSUR y Megatrans, beneficiadas con contratos de AYSA e incluso la justicia busca establecer si actuaron como subcontratistas de Odebrecht.

De acuerdo con las versiones confirmadas desde una constructora, de la Fuente era el nexo entre las empresas que querían ganar los contratos y las autoridades de AYSA, una operatoria de la que estarían en conocimiento tanto Weiss como Chediack.

En el ocaso del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, de la Fuente y Chediack representaron a la Cámara de la Construcción en el encuentro anual de la Asociación Latinoamericana de Operadores de Saneamiento (ALOAS), que Ben utilizaba como escenario para proyectarse regionalmente.

“Desde la construcción, sector que Juan (Chediack) y yo representamos con orgullo sentimos que ALOAS es un lugar en el que queremos y debemos estar”, sostuvo de la Fuente durante su presentación y resaltó que AYSA es un “ejemplo” de la nueva cultura del trabajo donde existe “sentido de pertenencia”.

La lupa judicial sobre esta empresaria clave en la cámara de los constructores encendió luces de alarma entre los principales directivos. “Muchos tomaron a la ligera las acusaciones contra Wagner por las coimas de Odebrecht, pero si tiran de la piola pueden caer unos cuantos”, dispara un constructor que lleva más de dos décadas recorriendo despachos oficiales para destrabar el pago de certificados de obra.

 

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