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El jefe los espías (Agencia Federal de Inteligencia - ex SIDE), Gustavo Arribas, amigo y hombre de confianza del presidente Mauricio Macri quedó involucrado en el caso de sobornos conocido como Lava Jato cuando fue revelado que recibió un giro de Leonardo Meirelles, financista de la constructora Odebrecht, casi US$ 600 mil en 2013, cuando se reactivaba en la Argentina la obra del Soterramiento del Ferrocarril Sarmiento.

Tras hacerse público, Arribas sostuvo a través de un comunicado que solamente recibió un sólo giro y que se trata de dinero proveniente de la venta de un inmueble en San Pablo.

En declaraciones al diario Perfil, Gustavo Gorriti, director de IDL-Reporteros, el equipo de periodistas que investiga al operador financiero Meirelles, dijo que "los documentos son parte de la evidencia que tiene la Justicia de Brasil”.

El Presidente con el jefe de la AFI y compañeros de tenis.

Entre el 25 y el 27 de septiembre de 2013, Arribas recibió en su cuenta en Suiza cinco giros por un total de US$ 594.518 desde una cuenta bancaria en Hong Kong, que controlaba Meirelles a través de la empresa offshore RFY Import & Export Limited, como reveló La Nación con la colaboración de IDL-Reporteros.

Gorriti contó que Meirelles había pedido permiso a los fiscales del Lava Jato para viajar a China y recoger los registros de los pagos que había desviado desde varias firmas offshore a los destinatarios de las coimas de Odebrecht. El financista confesó su rol en la estructura de sobornos y obtuvo un acuerdo para mejorar su situación.  

“Esto no es una cuestión de opiniones, hay documentos según los cuales se llevaron a cabo depósitos por un total de US$ 594.518, mediante cinco giros, y no uno”, dijo Gorriti en una entrevista con el periodista Gustavo Mura.

“Si el señor Arribas sostiene que sólo recibió US$ 70 mil, yo creo que la posibilidad de demostrar una cosa o la otra es muy sencilla, con una revisión clara y efectiva de los estados de cuenta”, agregó Gorriti.

Las coimas de Odebrecht, según sus propios ejecutivos y colaboradores, siempre se habrían pagado a través de “intermediarios”. Los sobornos eran gestionados desde el “departamento de coimas”, en San Pablo, también conocido como Departamento de Operaciones Estructuras. 

El dinero de Odebrecht salía de sociedades offshore manejadas por Fernando Migliaccio, alias “Waterloo”. Los fondos ilegales llegaban a sociedades offshore controladas por los intermediarios y desde allí, se transferían a los funcionarios por distintos canales. Se hacían transferencias hormiga, de montos poco llamativos, en dólares.

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