(Fuente: Ámbito Diario)

No registra la historia tamaño atentado contra el pueblo argentino en materia energética desde que Mauricio Macri es presidente. Y eso que los maestros del neoliberalismo contemporáneo también hicieron de las suyas en el siglo XX con estafas de inconmensurable daño, como por ejemplo y la más cercana en el tiempo, los acuerdos gasíferos suscriptos con Chile a mediados de los noventa (y que vuelven a todo galope). Pero no, esto es distinto; es inédito. 

Este martes de 10 de enero de 2017 Macri anunció un "nuevo" plan para Vaca Muerta que incluye cambios en el Convenio de los trabajadores petroleros. Nos promete una "revolución de empleo en todo el país, por la provisión de industria (sic)". Nos asegura que "se van a mudar miles de familias a Neuquén" y que lloverán inversiones por "5.000 millones de dólares". Nos tranquiliza diciéndonos que esta iniciativa dará "garantías y certidumbres para que vengan las inversiones", con fraseología típica de Martínez de Hoz, Cavallo, López Murphy y De la Rúa. Acto seguido y para quedar bien con el infantilismo ambiental, nos recuerda: "La energía es escasa, cara y contamina". Empecemos de atrás para adelante. 

En primerísimo lugar, espero que los diarios oficialistas se quejen de la agresión al medioambiente del supuesto nuevo boom del fracking macrista como lo hicieron a partir de la renacionalización de YPF, decretada por Cristina Kirchner en abril de 2012. Recuerdo los documentales de "investigación periodística" en Vaca Muerta. ¿Viajará algún equipo periodístico a la localidad de Añelo otra vez? En segundo lugar, todo lo que promete Macri ya ocurrió, precisamente desde la recuperación de nuestra petrolera de bandera y que, de paso recuerdo, viene siendo vilmente saboteada por la industria petrolera con Shell a la cabeza, como hace muy poco incluso llegó a denunciar el propio diario La Nación. Sigamos. 

¿Así que la energía es "escasa, cara y contamina"? No es escasa; en todo caso, la están encareciendo y haciendo escasear aplicando sus políticas tarifarias deliberadamente. Recibieron un país en plena recuperación de su potencialidad energética. Las producciones de gas y petróleo en crecimiento. Generación eléctrica por encima de la demanda y una potencia instalada a ser incorporada (ya planificada y con financiamiento en muchos casos cerrado, las represas Kirchner y Cepernic, Chihuido, etc.) por cerca de 8.000 MW equivalentes a unos 30.000 millones de dólares. ¿Escasa, realmente?.

En la audiencia pública por el tarifazo del gas, justamente el ministro de Energía de Neuquén, Alejandro Nicola, explicó que entre 2014 y 2015 la Argentina había sustituido importaciones de energía por un monto cercano a los 5.000 millones de dólares y fue gracias a la recuperación de la producción gasífera neuquina

¿La energía es cara? Heredaron energía barata y nos prometieron durante la campaña que no habría tarifazo. El encarecimiento de la energía es exclusiva responsabilidad de Macri y se explica porque para el Presidente y sus pseudo capitalistas amigos y "hermanos del alma" la energía es un negocio y no un derecho humano, como lo fue para los gobiernos nacionales entre 2003 y 2015. 

Por último, señor Presidente, la energía no "contamina", como le hacen creer sus asesores ecologistas truchos. La energía y los servicios modernos que de ella derivan redundan en bienestar, salud y felicidad a los pueblos que la consumen. Y mientras más la consuman, más viven, pues existe una estrecha y positiva relación entre la expectativa de vida de una población y su consumo de energía per cápita.

Lo que contamina es la pobreza, el endeudamiento y el retorno al modelo agroexportador para beneficio excluyente del 0,01% de la ciudadanía. 

Contamina, la condonación multimillonaria a las eléctricas y los miles de millones en bonos a las petroleras mientras al pueblo argentino se lo priva de ingresos y a millones de jubilados de cobertura gratuita en medicamentos vitales. En cuanto a las "garantías y certidumbres para que vengan las inversiones". 

Número uno: esos 5.000 millones prometidos no son ninguna novedad, son los presupuestados por las petroleras a Neuquén a fines de 2012 cuando nuestro Gobierno implemento el Plan Gas . 

Número dos: que fácil es garantizar "inversiones" con quita de retenciones a las exportaciones y la pronta habilitación para volver a liquidar las utilidades fuera del país, ¿no? Incluso con estos beneficios es tan ineficiente este Gobierno que nunca se verificó la anunciada lluvia de inversiones. 

Número tres: quitar las retenciones a las exportaciones "regalando" la posibilidad de explotar los recursos naturales de todos los argentinos sin compromisos de reinversión ni priorización del mercado interno, con precios y tarifas indexado al dólar y a los precios internacionales, es además ilegal y va en detrimento del consumo, la producción y la industria nacional 

Esta lluvia de "inversiones". ya la vivimos fue la herencia recibida por Néstor Kirchner al asumir: un país sin energía, porque se malvendía a Chile a precio vil, porque no había quien la consumiera y porque exportarla era un pingüe negocio, se vendía un gas a u$s2 dólares por millón de BTU en frontera, cuando las Empresas lo vendían en Santiago a u$s29 dólares por millón de BTU, una evasión impositiva fenomenal, que no fue investigada por ningún fiscal. 

Y por último, la frase marketinera de la "revolución de empleo en todo el país". ¿Qué revolución? ¿que "se van a mudar miles de familias a Neuquén"? El boom demográfico asociado a la explotación de Vaca Muerta se dio a partir de la renacionalización de YPF y, sobre todo, con la puesta en marcha de las concesiones Loma Campana (abril de 2014) -acuerdo con Chevron, duramente criticado por el PRO- y El Orejano, entre otras, luego sobrevino el despoblamiento y la retracción económica de Vaca Muerta durante la gestión de Macri , y la Revolución del empleo que la UCA informa en sus estadísticas : nunca ocurrió. 

Nos preguntamos, entonces: ¿Qué fue lo que anunció Macri que podríamos considerar novedoso o digno de destacar? El principio formal de la flexibilización laboral en la República Argentina, por un lado. Y una suerte de "flexibilización provincial" con eje en lo energético, por el otro. La firma del nuevo convenio con los petroleros, textiles, plásticos, metalúrgicos es, en realidad el puntapié inicial para ir por el resto de los trabajadores, aclarando que en este caso, la flexibilización irá lisa y llanamente por el despido (el "descomer", como se le dice ahora). La "flexibilización provincial" será muy pronto, tal vez esta misma semana, cuando el presidente Macri nos presente con bombos y platillos el lanzamiento del Acuerdo Federal Energético (AFE). Ya me dedicaré a contar de qué se trata, pero les adelanto que es una nueva/vieja maquinación del centralismo porteño contra el interés de la Nación. Que empieza cuando no se entienden ni respetan la propiedad provincial de los recursos naturales y las provincias, tentadas con aparentes beneficios, serán avasalladas por el Estado nacional en sus recursos, en sus potestades constitucionales y legales, de contralor y de regulación. Lo que oculta con sus mentiras es que en materia de energía durante la última década se crearon más de 200 mil pequeñas y medianas empresas en la Argentina, contando entre ellas con 57 mil pyme industriales.

 

- Se generaron más de 6 millones de nuevos puestos de trabajo.

- Pasamos de homologar 200 Convenios Colectivos de Trabajo por empresa a más de 1500.

- El salario mínimo de los trabajadores creció un 1338 %. 

- Llevamos a cabo y finalizamos obras de energía por más de 34 mil millones de dólares.

- Brindamos acceso a casi 4 millones y medio de hogares y 320 mil nuevos medidores industriales y comerciales a la red eléctrica.

- Conectamos a la red de transporte y distribución de gas natural a más de 2 millones de hogares y 120 mil nuevos medidores industriales y comerciales.

-Incorporamos más de 11.300 megavatios y se montaron más de 5.500 km de líneas de alta tensión, interconectando de esa manera a diez provincias que se encontraban aisladas. 

- Y, entre otras cosas, se construyeron más de 17.000 Km. de cañería para redes de agua y 22.000 Km. para redes cloacales, que permitieron conectar a 9 millones de argentinos a estos servicios que antes no tenían.

 

Esto de Macri es inédito. No registra la historia argentina tamaño atentado contra el pueblo argentino en materia energética.

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