La celebración de fin de año, con desenfreno y baile sobre las mesas, tuvo lugar en la ex ESMA, dentro del edificio de la Secretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural.  Lo denunció la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos (AEDD) este mediodía exigiendo la renuncia de Claudio Avruj, a cargo de la secretaría. Ya en 2013  se había dado otra polémica alrededor de dos asados donde funcionó el centro clandestino de detención, tortura y exterminio más grande del Terrorismo de Estado en Argentina y a la vez símbolo de la perversidad con la que operó. 

 

Claudio Avruj, secretario de Derechos Humanos y Pluralidad Cultural


Según se supo, la despedida del año efectivamente se realizó dentro de uno de los edificios del enorme predio, específicamente en el que hoy ocupa la Secretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural, a cargo de Claudio Avruj. Incluso existen registros de la pachanga, donde se ve a una alta funcionaria de nombre Karina Nuñez, responsable del área administrativa de la Secretaria,  bailando sobre una de las mesas y acompañada por otras personas que golpean las mesas y se mueven con alegría. Nada criticable de por sí. Solo que ocurrió en el Auschtwiz argentino. 


A los sobrevivientes la situación les genera indignación. Osvaldo Barros es integrante de la AEDD  y estuvo desaparecido en la ESMA entre 1979 y 1980. "Recuerdo haber estado también en una fiesta de fin de año estando secuestrado en la ESMA, en el sótano. Fue un 31 de diciembre a la noche, en 1979. Nos bajaron a todos con capuchas, algunos de nosotros con vendas y otros no. Nos reunieron alrededor de una mesa donde había sándwiches de miga y gaseosas. En un momento apareció el que era el Director General de la ESMA, el Contralmirante (Ricardo) Supisiche, vestido de blanco, de fiesta, con el uniforme de fiesta de los marinos", recordó Barros entre la memoria y la indignación.


"Si caigo yo, caen todos", con ese título, la AEDD denunció el hecho en un comunicado. "Con estas palabras amenazó un funcionario de la Secretaría de DD.HH. de la Nación a los empleados que participaron en la fiesta de fin de año del 2016 que se 'celebró' en la ESMA. El exabrupto fue la respuesta a la publicación en las redes sociales de una filmación tomada con un teléfono celular, que  mostró  los efectos 'etílicos' que produjo la celebración sobre los funcionarios de dicha Secretaría, que hasta se animaron a bailar sobre las mesas. Finalmente la amenaza hizo efecto y el vídeo 'desapareció'", señalan acerca del tenor de la festita.


Y marcan el paralelo con el festejo de 1979: "Hoy, 38 años después, lo que pende sobre la cabeza de los que participaron de esta nueva 'fiesta', no es el traslado en un avión para ser arrojado vivo al mar. No, la amenaza de los borrachos, de esta ocasión, es la pérdida del trabajo".


A partir de la difusión del vídeo y la denuncia, se esperan las explicaciones de Claudio  Avruj y si se tomaran medidas con respecto a los "fiesteros" empezando por la jefa, Karina Nuñez. 

 

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