Cristina Kirchner, candidata a senadora de Unidad Ciudadana por la provincia de Buenos Aires,  relanzará este domingo su campaña con un acto en Florencio Varela y buscará crecer electoralmente en base al declive del randazzismo, que tiene dificultades para conservar su base de apoyo peronista, y a los votos que puedan aportar los electores progresistas que quedaron huérfanos de representación tras las PASO.


Desde ese bastión del PJ, Florencio Varela,  donde logró un amplio triunfo electoral en las primarias, la ex mandataria dejará inaugurado el segundo tramo de la campaña para las legislativas del 22 de octubre.


La referente opositora tendrá el difícil desafío de repetir en las urnas la victoria que obtuvo el 13 de agosto ante Cambiemos por escasos 20.324 votos.

 

Cristina en el acto de cancha de Arsenal


En el Predio Municipal Florencio Varela,  se espera nuevamente un acto multitudinario , ubicado en los cruces de Alfonsina Storni y Beata Claudina Thevenet: allí, seguida por la militancia y acompañada por los principales candidatos de su lista, Cristina Kirchner dará su mensaje desde las 17:00, en el arranque formal de la campaña electoral.


"El votante de Massa se reconoce antikirchnerista. Pero Massa no va a perder más votos de los que ya perdió", se esperanzan fuentes cercanas a la ex presidenta, que aseguran que todo el "voto útil" que podía migrar a Cambiemos ya lo hizo en las PASO.


Más allá de que el factor Massa será decisivo, lo cierto es que es una variable externa en la que Unidad Ciudadana no tiene forma de incidir, por lo que los esfuerzos estarán puestos en cosechar votos del resto de los espacios.

 


El botín más jugoso es el del PJ, que en los tiempos de esplendor del kirchnerismo se encontraba casi totalmente encolumnado dentro del FPV pero que con el tiempo se fue desperdigando y reagrupando en distintos espacios.


El randazzismo, en los papeles, es la presa màs fácil, ya que su flojo desempeño electoral en las PASO, por debajo de la línea de los 6 puntos, convirtió a ese espacio en un refugio poco atractivo para los dirigentes peronistas que habían vislumbrado en su figura una oportunidad de renovación.

"Una parte del voto a Randazzo es un voto estructural, orgánico, a partir de los apoyos políticos que tiene. Cumplir ganó en Castelli porque lo apoyaba el intendente. En Chivilcoy también ganó, pero perdió en todos los distritos de alrededor. Si pierde esos apoyos, no existe más", señalaron a NA fuentes de Unidad Ciudadana, que aspiran a arrebatarle al ex ministro del Interior y Transporte dos de sus seis puntos.

 


Por razones de sobrevivencia política y recálculo electoral ante la posibilidad concreta de que Cambiemos gane en octubre, varios intendentes como los de Hurlingham, Juan Zabaleta; de Castelli, Francisco Echarren; de Salto, Ricardo Alessandro; y de Colón, Ricardo Casi, le dieron cuerpo a una sangría de dirigentes que también incluyó candidatos a concejal de distintos distritos y sindicalistas.


En este último grupo, Unidad Ciudadana parece haber abrochado al triunviro de la CGT Héctor Daer y al secretario general de SMATA, Ricardo Pignanelli, quienes tomaron distancia del randazzismo.


Además, en el Instituto Patria levantaron el teléfono para intentar un acercamiento con Hugo Moyano, quien había protagonizado una ruptura estrepitosa con Cristina Kirchner luego de las elecciones del 2011 e incluso llegó a apoyar a Mauricio Macri en las presidenciales del 2015.


"Macri habló de mafias sindicales y va a seguir persiguiendo. Más allá de diferencias, los dirigentes sindicales saben que la persecución es al gremialismo en su conjunto", indicaron las fuentes consultadas.


Al margen del voto peronista, en el campamento kirchnerista calculan que existe un bolsón de alrededor de 150.000 votantes que en las PASO optaron por opciones de centroizquierda e izquierda (Fernando "Pino" Solanas, Víctor De Gennaro, Vilma Ripoll, entre otros), que ahora están en condiciones de repartirse entre Unidad Ciudadana y el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT).

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