Cuba está siendo escenario de un sorprendente misterio internacional, ya que al menos 21 diplomáticos de Estados Unidos están siendo víctimas de una inexplicable afección. Tras estruendosos ruido, varios funcionarios tuvieron mareos, pérdida auditiva, problemas para hablar, hasta leves daños en el cerebro. Estos síntomas se repiten entre los representantes estadounidenses, aunque a cada uno le afecta de manera distinta. El líder de la diplomacia norteamericana los describió como "ataques contra la salud".

Algunos de los incidentes estaban establecidos en espacios específicos, algunas veces dentro de una sola habitación, y con precisión láser, lo que ha causado desconcierto entre los funcionarios que aseguran que los hechos contradicen a la física. "Nada de esto tiene una explicación razonable", sostuvo Fulton Armstrong, un ex agente de la CIA que trabajó en La Habana tiempo antes de que Estados Unidos reabriera su embajada en la capital cubana. "Es misterio, tras misterio, tras misterio."

Al principio, la desconfianza se centró en los cubanos y un arma sónica. Sin embargo, los diagnósticos de daño cerebral leve han generado confusión en el FBI, el Departamento de Estado y las agencias de inteligencia, ya que consideran poco probable que sean producto de estallidos sonoros. A su vez, algunas de las víctimas tienen problemas para concentrarse o recordar palabras específicas. Indicios de daños más graves de lo que el gobierno estimó en un principio.

Por el momento, la Casa Blanca no ha identificado a un responsable o un dispositivo que explique los ataques. De hecho, nada de lo que sucedió en La Habana está claro. Quienes se encargan de la investigación han puesto a prueba varias teorías sobre un ataque intencional, sea por parte del gobierno cubano, una facción disidente de sus fuerzas de seguridad, una tercera nación como Rusia o una combinación de todas las anteriores.

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Los estadounidenses no fueron atacados solo en sus casas sino que también un hotel, dato que no se había revelado previamente. Uno de los incidentes sucedió en uno de los pisos superiores del recién remodelado hotel Capri, una torre de concreto de 60 años a unos pasos del emblemático Malecón de La Habana. Las víctimas sabían lo que estaba ocurriendo en ese momento y había indicios sólidos de un ataque sónico.

Algunos de los presentes sintieron vibraciones y escucharon fuertes zumbidos. Otros escucharon un ruido como de molino. Algunos despertaron con un zumbido en los oídos y se apresuraron a buscar el despertador, sólo para darse cuenta de que el ruido desaparecía una vez que se alejaban de la cama. Los ataques parecían ocurrir por las noches. Varias víctimas reportaron que se presentaban en pequeños lapsos de un minuto.

Otros no escucharon o sintieron nada, pero sí presentaron síntomas. Tanto expertos en salud como en sonido están confundidos. Es posible emitir rayos sónicos hacia un objeto y una localización específica, pero las leyes de la acústica dejan ver que un dispositivo así sería demasiado grande y difícil de ocultar. Y ningún dispositivo sónico en particular parece explicar la extraña y diversa gama de respuestas físicas.

"Daño cerebral y conmociones, no es posible", mantuvo Joseph Pompei, un ex investigador del MIT y experto en psicoacústica. "Alguien habría tenido que sumergir la cabeza en una pileta repleta de poderosos transductores ultrasónicos", agregó. Entre los síntomas se incluye hinchazón cerebral, mareos, náusea, jaqueca severa, problemas de equilibrio y prolongado zumbido en los oídos.

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Posterior a la queja de los estadounidenses con el gobierno cubano, a principios de este año, y de que Canadá detectó sus propios casos, el FBI y la Real Policía Montada de Canadá viajaron a La Habana para realizar investigaciones.

El FBI requisó todas las habitaciones en busca de dispositivos pero no halló nada. En mayo, Washington expulsó a dos diplomáticos cubanos en protesta por la falta de protección cubana a los estadounidenses que trabajan en la isla. Pero Estados Unidos ha hecho hasta lo imposible por no acusar a la capital cubana de perpetrar los ataques. Los investigadores presumen que las fuerzas de seguridad de Cuba están involucradas, es decir, que las órdenes no vinieron necesariamente desde lo más alto.

"Cuba jamás ha permitido ni permitirá que el territorio cubano sea utilizado para cualquier acción en contra de funcionarios diplomáticos ni sus familiares", se lee en un comunicado cubano.

Mark Feierstein, que estuvo al frente del descongelamiento con Cuba, resaltó que las autoridades cubanas han sido inusualmente cooperativas con la investigación.

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Fuente: Agencia AP

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