A veces es muy poco lo que necesitamos para dejar de sentir un vacío que parece expandirse en nuestro cuerpo, alma y mente, como una avalancha imparable, descontrolada, que invade.

A veces son las palabras de algunas personas inesperadas, las que de repente nos llenan de un poco de luz, una luz que logra ser más fuerte, y que logra vencer nuestras barreras (algo antes impensado).

A veces, es bueno encontrarse con alguien que sabe apreciar y ver todo lo que nadie ve hasta que se acercan demasiado... Eso que a muchas personas asusta, pero que muy pocos entienden. Alguien lo ve, y lo ve como algo hermoso. Nada es más reconfortante, que esa sensación.

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Nadie más me regala esos momento efímeros de felicidad, en los que sonrío desde el fondo de mi ser. Ni nadie más me hace sentir tanta tranquilidad, ante las decisiones más precipitadas, menos pensadas, pero más maduras.

A veces, me doy cuenta de que en la vida todo es tomar decisiones. Y cada decisión nos lleva por un camino distinto. Ni mejor, ni peor. Sólo distinto. Y al fin y al cabo, seguramente el que era para nosotros.

Brindo por un 2016 lleno de elecciones.

 

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