Faltan segundos para que el árbitro marque el final del partido y el Barcelona se consagre campeón del Mundial de Clubes. River pierde 3 a 0 y el sueño de dar la vuelta en Tokio se esfuma. Tanto como las ilusiones de Javier Saviola, quien anhelaba con tener algunos minutos en ese partido pero Marcelo Gallardo no lo pone. Ni con el partido terminado, ni para hacerle un 'reconocimiento' a su carrera. Todo una señal: llegó la hora de decir adiós. 

El Conejo ya sabía hace rato que no iba a seguir en River en su cabeza, pero el corazón le pedía una nueva oportunidad. Quizás lo sabía desde aquel gol increíble que se perdió con Vélez, o quizás lo supo desde que se dio cuenta de que estaba 'mufado' por mil elefantes: en 16 partidos no pudo meter un gol y en días se cumplirá un año desde que no marca. 

Más allá de la mala suerte, hay algo que es cierto y es que ya no es el mismo que supo hacer delirar a miles de almas en el Monumental cuando recién debutaba. Si bien Saviola tuvo buenos partidos en esta vuelta, mostrando algunos movimientos interesantes, usando su experiencia para sacarse jugadores de encima y hasta en otra faceta de asistidor, la realidad es que no estuvo a la altura y el mismo lo reconoció en un comunicado que emitió despidiéndose de los hinchas. 

La historia del Conejo se parece a la de su amigo, Pablo Aimar, quien ante una señal del DT pegó el portazo y se fue, al poco tiempo de haber llegado. Incluso, para Saviola fue un 'golpe' el hecho de que el Payaso se retirara, ya que todavía tenía la ilusión de volver a pisar un campo junto a él. Aimar también entendió que no le era útil al equipo y se despidió del fútbol para siempre.

La discusión será si no habrá sido tarde la hora de volver, pero queda claro que el Conejo hizo el intento y terminó apelando a la sinceridad: 'Hasta acá llegué". Con 34 años, el retiro del fútbol es una posibilidad, aunque podría regresar a Europa para cerrar su carrera o ir al fútbol árabe. En River, la suerte no estuvo de su lado. 

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