Un grupo de intendentes peronistas de la provincia de Buenos Aires se reunirá mañana, con la presencia del gobernador de Tucumán, Juan Manzur, en un encuentro más de los realineamientos internos del justicialismo tras la derrota electoral de octubre y a días de la reunión que el mandatario salteño Juan Manuel Urtubey mantuviera con el líder de Frente Renovador, Sergio Massa.

El encuentro se realizará mañana en horas de la noche en El Mangrullo, el restaurant propiedad del intendente de Ezeiza, Alejandro Granados, donde confluirán dirigentes e intendentes bonaerenses, entre ellos Julio Pereyra, jefe comunal de Florencio Varela y titular de la Federación Argentina de Municipios (FAM), y el ex jefe municipal de La Matanza y presidente del PJ bonaerense Fernando Espinoza.

También confirmó su presencia el gobernador de Tucumán, Juan Manzur, un dirigente que fue ponderado por Cristina Fernández de Kirchner durante sus últimos actos como jefa de Estado y el mandatario que gobierna la provincia con mayor peso electoral de los que se encuentran administrados por el peronismo.

La presencia de Manzur resulta una novedad, dado que a excepción de Urtubey, que se mostró el fin de semana con Sergio Massa y el diputado nacional Diego Bossio, los gobernadores peronistas no entraron de lleno, al menos públicamente, en la incipiente discusión en torno al futuro del Partido Justicialista.

En el encuentro, se prevé que se aborde el panorama abierto luego de la derrota electoral de noviembre y el escenario partidario a futuro en el que diferentes sectores, incluso algunos de quienes asistirán a Ezeiza mañana, proponen la renovación de las autoridades partidarias mediante el voto directo de los afiliados.

Al mismo tiempo, la cena hará las veces de respuesta al encuentro convocado por el líder del Frente Renovador Sergio Massa, que se llevó a cabo en Pinamar el fin de semana pasado, pero también se diferencia del sector partidario alineado con Cristina Fernández Kirchner que al día de hoy aún no hay realizado ninguna demostración de fuerza.

El último viernes, Massa organizó un asado en un barrio privado de Pinamar como primer paso para reagrupar dirigentes de cara a las internas del justicialismo, en su apuesta por consolidarse como un referente opositor del gobierno nacional.

Entre los asistentes estuvieron los intendentes mendocinos de San Rafael y San Martín, Emir Félix y Omar Giménez, emisarios del ex gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, y del titular del Ejecutivo de Chubut, Mario Das Neves, y dirigentes del Frente Renovador a quienes se les sumaron Bossio y Urtubey, que durante la campaña presidencial de Daniel Scioli ya había demostrado autonomía de la conducción del Frente para la Victoria y que en la previa al encuentro clamó por la construcción de un peronismo “competitivo y racional”.

Uno de los asistentes fue el intendente de San Miguel, Joaquín de La Torre, que luego del encuentro consideró que la confluencia de esos dirigentes que se dieron cita en Pinamar apunta a “construir un peronismo más moderno, con nuevos dirigentes, que miren hacia adelante" y cargó contra el FpV al asegurar que el espacio que conduce Cristina Fernández de Kirchner “no es peronismo”.

Como si los gestos de diferenciación del sector “renovador” fueran insuficientes, en la tarde de hoy, De La Torre ofició de anfitrión de la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, durante un acto realizado en Bella Vista donde se lanzó el programa Cultura de Verano, y al que también asistieron intendentes que fueron elegidos en las listas del FpV.

Entre ellos estuvieron Gustavo Menéndez de Merlo y Martín Insaurralde de Lomas de Zamora, dos dirigentes que se mostraron como "dialoguistas" con el oficialismo provincial para tratar de acercar posiciones en la negociación para la aprobación del presupuesto bonaerense.

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