Tras haber sido desalojados por la policía, los manteros volvieron a armar sus puestos pese a los pedidos de que no regresen. Los comerciantes temen por destrozos y saqueos a sus locales como una forma de represalia. 

"Los medios de transporte no puden andar bien por la calle, no se puede caminar y los manteros ayudan a los pungas a robar", explicó a ARG Noticias una comerciante que no quiso revelar su nombre por temor.

"Ellos no pagan luz, agua, tampoco alquiler. Nosotros tenemos que pagar sueldos. Acá la gente viene y compra lo más barato, si ellos venden, nosotros nos quedamos sin trabajo", agregó. 

En la calle, los manteros hicieron asambleas para organizar la vuelta a la Avenida Avellaneda. Muchos comercios permanecen cerrados, debido a que los dueños temen que los manteros destrocen las vidrieras.

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