El presidente de México, Enrique Peña Nieto, anunció esta tarde la recaptura del narcotraficante Joaquín “el Chapo” Guzmán, que se concretó en una operación realizada por efectivos de la Marina mexicana en la ciudad de Los Mochis, estado de Sinaloa, en la que murieron cinco personas, un marino resultó herido y se detuvieron a seis acompañantes del jefe narco.

“El Chapo” Guzmán se había fugado cinematográficamente el último 11 de julio de la cárcel de máxima seguridad del Altiplano, utilizando un túnel de 1,5 kilómetros excavado desde el baño de su celda hasta el exterior de la prisión. Esta fue la segunda vez que el narcotraficante se evade de un centro de detención, ya que en 2001 se había escapado de la cárcel de Puerta Grande.

En esta segunda fuga, tras 17 meses de encierro, quedó expuesta la permeabilidad de los distintos estamentos de las instituciones mexicanas frente al poder corruptor del narcotráfico, por lo que varios especialistas consideraron hoy que Guzmán puede ser extraditado rápidamente a los Estados Unidos.

No obstante, el analista en seguridad Eduardo Guerrero, consultado por el diario Milenio, señaló que sería políticamente deseable que el traslado no se hiciera antes de los seis meses, para que el gobierno mexicano “no exhiba debilidad ante Estados Unidos”.

“Debemos retenerlo aquí para sacarle la mayor información para los intereses del gobierno mexicano”, agregó el especialista en las declaraciones que replica la agencia ANSA.

Guerrero sostuvo que El Chapo estaría seriamente debilitado a partir del hecho de que prefirió permanecer en Sinaloa durante estos meses. Esto muestra, dice, que “ya no tiene tantos aliados”.

El caso es que la condena que estaba cumpliendo El Chapo hasta que se escapó hace casi seis meses indica que debe permanecer en la prisión de máxima seguridad del Altiplano, justamente donde tuvo la facilidad y la infraestructura para construir el túnel por el que escapó.

Por todo esto, según el analista Alejandro Hope, a México le será “casi imposible resistir la presión para extraditarlo”.

El gobierno estadounidense formalizó el pedido de extradición de Guzmán en junio de 2015, pocas semanas antes de su última y espectacular fuga.

“Misión cumplida: lo tenemos. Quiero informar a los mexicanos que Joaquín Guzmán Loera ha sido detenido", expresó Peña Nieto en su cuenta de Twitter.

"Mi reconocimiento al Gabinete de Seguridad del Gobierno de la República por este importante logro en favor del Estado de Derecho en México".

Horas después de dar la noticia por las redes sociales, Peña Nieto, acompañado por varios de sus ministros realizó una declaración de prensa en la residencia presidencial de Los Pinos, donde abundó en las felicitaciones a las fuerzas militares que concretaron la detención y destacó que fue el producto de "meses de un riguroso e intenso trabajo de inteligencia e investigación criminal".

"Las instituciones de México tienen las capacidades necesarias para hacer frente a quienes quieren perjudicar a las familias mexicanas", agregó el mandatario, quien con esta detención puede aspirar a reparar el daño que provocó Guzmán sobre las instituciones mexicanas al fugar el 11 de julio último.

"Toda meta es alcanzable si confiamos en la solidez y fortaleza de nuestras instituciones", agregó en este sentido Peña Nieto, quien de todos modos no ofreció mayores detalles sobre cómo fue la recaptura del criminal más buscado de su país.

El operativo sobre un domicilio de Los Mochis se realizó esta mañana a raíz de una denuncia ciudadana sobre la presencia en el lugar de personas armadas. Cuando el personal de la Secretaría de Marina (Semar) concurrió fue recIbido con disparos por presuntos integrantes del Cartel del Pacífico y repelieron la agresión.

En esta operación fue herido un efectivo de la Marina, que ya se encuentra fuera de peligro, y murieron cinco delincuentes, según se informó oficialmente a través de un comunicado, que agrega que otras seis personas fueron detenidas.

En la vivienda también fue detenido el jefe de la zona norte de Sinaloa del Cartel del Pacífico, Orso Iván Gastélum Cruz, a quien Guzmán le había encargado la misión de evitar que los adversarios del cartel de Beltrán Leyva, con base en Sonora, consiguiera copar plazas en Sinaloa.

En el operativo se secuestraron además cuatro vehículos, dos de ellos blindados, ocho armas largas, un arma corta, cargadores y municiones de uso militar y un tubo lanzacohetes con dos cargas.

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