Los precios de las acciones volvieron a derrumbarse hoy en las principales plazas internacionales después de que el valor del crudo cayera por debajo de los 35 dólares el barril por primera vez desde 2004 y por la persistencia de la preocupación de los inversores en torno a la situación bursátil y financiera de China.

El descenso de los precios del petróleo se agudizó hoy en medio de una creciente incertidumbre sobre el Medio Oriente después de que Arabia Saudita rompiera ayer sus relaciones diplomáticas con Irán, lo que crea temores de un enfrentamiento entre ambos países y en toda la región.

Hoy, el precio del crudo Brent descendió más de 6%, a 34,23 dólares por barril, mientras el petróleo de referencia estadounidense West Texas Intermediate cayó 5,3%, a 34,06 dólares el barril.

En este contexto, el índice industrial Dow Jones de la Bolsa de Nueva York cerró con una baja del 1,47%, en tanto que el S&P 500 retrocedió el 1,31% y el Nasdaq, de valores tecnológicos, cedió un 0,89%.

En Londres, el índice FTSE también cedió y concluyó con una caída del 1,04%, en tanto que el DAX de la Bolsa de Frankfurt perdió un 0,93% y el CAC40 de la Bolsa de París se dejó un 1,26%.

Siempre en Europa, las acciones en Zurich retrocedieron un 2,94%, la mayor caída entre las principales Bolsas del mundo desarrollado, y el índice AEX de la de Amsterdam se derrumbó menos, un 1,43%.

En Italia, el índice MIB de la Bolsa de Milán descendió un 2,46%, la segunda mayor caída después de las acciones de Zurich, un retroceso bien superior al del IBEX 35 de la Bolsa de Madrid que perdió el 1,48%.

En el Lejano Oriente, el índice Nikkei de la Bolsa de Tokio descendió el 0,83%, en tanto las acciones en Shanghai perdieron el 22,6%, las de Shenzen alrededor del 1,50% y el índice Hang Seng de la Bolsa de Hong Kong se derrumbó el 0,90%.

El euro experimentó también un leve retroceso frente al dólar, cotizando a 1,078 dólares, una cifra similar a la de la jornada de ayer.

La crítica situación exhibida hoy por los mercados bursátiles continúan profundizando la iniciada el pasado lunes en la apertura de las operaciones de 2016, debido a una concatenación de hechos a escala internacional que configuran un cuadro económico y político inestable y con perspectivas poco claras.

La caída del petróleo, un elemento señalado como el disparador del retroceso de hoy, influyó principalmente sobre las acciones del sector energético, en tanto que el derrumbe de los papeles chinos a partir del lunes y que obligaron a la interrupción ayer de las negociaciones bursátiles antes del final de la jornada, han mostrado que la verdadera preocupación están en la marcha de la economía de China.

Hoy, como síntoma de esta situación, el yuan, la moneda china, se hundió a su menor cotización de los últimos cinco años frente a las divisas fuertes, principalmente el dólar.

Muchos analistas y operadores temen que la desaceleración de la producción industrial y de las exportaciones de China pueda generar un impacto negativo muy fuerte sobre la economía asiática y mundial en general.

De hecho, la devaluación del yuan está siendo alentada por las autoridades políticas y monetarias del gigante asiático, como una lógica vía de salida para hacer frente a la menor demanda de sus productos en el mercado mundial.

Esto, a su turno, hace temer que se produzca una ola de devaluaciones competitivas en otros países asiáticos, generándose así un cuadro de inestabilidad e incertidumbre monetaria y del comercio exterior regional.

China, de esta manera, busca manejar una difícil transición hacia su conversión en una economía de mayor consumo y demanda interna, pero tampoco quiere una drástica pérdida del peso de su comercio exterior que, hasta el momento y por toda una etapa, ha sido y sigue siendo clave para el crecimiento y expansión de su economía.

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