David Bowie sabía que iba a morir y les había comunicado a sus amigos a finales de 2014 que padecía cáncer de hígado, así lo reveló Ivon van Hove, el director del musical Lazarus, en el que Bowie estuvo trabajando durante sus últimos meses de vida y que se estrenó a principios de diciembre en Broadway.

"Me contó hace un año y tres meses que tenía cáncer de hígado. (...) Lo dijo porque sabía que no estaría siempre en condiciones de estar presente", declaró el director a una radio holandesa, según recoge Daily Mail.

Rememorando el estreno de la obra, Ivo van Hoven relató: "Tenía buen aspecto, pero detrás del escenario cayó exhausto. Fue entonces cuando me di cuenta de que podría ser la última vez que lo viera".

El director contó, además, que durante los ensayos, Bowie estaba "muy frágil físicamente, pero no mentalmente", a pesar de lo cual rechazó dejar de trabajar y "peleó como un león" contra su enfermedad.

Por su parte, la escritora Wendy Leigh, que publicó una biografía sobre Bowie en 2014, desveló que el músico de 69 años sufrió una serie de ataques al corazón antes de su muerte. "No sólo batalló contra el cáncer, él tuvo seis ataques al corazón en los últimos años. Esto lo sé por alguien muy cercano a él", afirmó a BBC News.

En una entrevista con el Daily Mail, el productor Tony Visconti, que trabajó con la estrella británica en la mayoría de sus álbumes, aseguró que Blackstar, el último disco de estudio de Bowie, lanzado sólo tres días antes de su muerte, fue el "regalo de despedida" de un "hombre que sabía que no le quedaba mucho tiempo".

"Mira hacia arriba, estoy en el cielo/Tengo cicatrices, que no pueden ser vistas" (Look up here, I'm in heaven / I've got scars, that can't be seen). Estas son las primeras palabras de la canción "Lazarus". En el inquietante video, se observa al fallecido cantante con los ojos vendados y acostado sobre una cama de un hospital psiquiátrico.

 

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