La transportadora de caudales Brinks anunció la adquisición de su competidora Maco Argentina, con un desembolso que rondaría los U$S 200 millones, aunque el precio final aun está sujeto a ajustes por el tipo de cambio. En cuanto a la transacción, la cual debe ser aprobada por Defensa de la Competencia, permitirá a la firma estadounidense duplicar su participación en el mercado argentino (pasará del 15 al 30% del share), que actualmente es liderado por Prosegur-Juncadella con casi el 65%.

Cabe destacar, que es la tercera vez que Brinks intenta comprar a Maco. Por esta razón, la operación no resultó una sorpresa. A su vez, en un comunicado emitido por la empresa, su CEO Doug Pertz, señaló que “la reciente adquisición (de Maco) responde a un plan de crecimiento en Sudamérica, nuestro segmento más dinámico”.

"Acelerar el crecimiento rentable a través de adquisiciones es un elemento clave de nuestro plan estratégico a tres años, que incluye lograr sinergias sustanciales en los costos. Esperamos que esta operación impacte positivamente en nuestros ingresos netos de aquí a 2019", declaró Pertz. 

Fundada en el estado de Virginia en 1859 y con 59.000 empleados en 100 países, Brinks opera en la Argentina desde 1997. Aquí cuenta con 16 sucursales en todo el país, una flota de 200 unidades y 1400 empleados, ofreciendo servicios de transporte de valores y mercaderías sensibles nacional e internacional, cajas de seguridad inteligente (compuSafe), atención de Cajeros Automáticos, outsourcing de tesorería y pago de sueldos, consultoria en medios de pago y servicios de seguridad. A nivel global, la firma reportó ingresos por U$S 71 millones en el primer cuatrimestre del año.

Por su parte, Maco Argentina fue creada hace 18 años, tiene presencia en la ciudad de Buenos Aires, área Metropolitana y la ciudad de Mar del Plata, con 150 camiones y 1100 empleados. Durante los últimos 12 meses, obtuvo ingresos de U$S 90 millones y una ganancia bruta (EBITDA) de U$S 24 millones.

En cuanto a la transacción, se espera que sea aprobada en los próximos 30 días. Hasta entonces, las compañías continuarán operando bajo sus respectivos nombres y logos.

 

 

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