Según los datos que se desprenden del trabajo realizado por el Observatorio de deuda externa de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET), desde inicios de la gestión de Cambiemos hasta la actualidad el total de deuda emitido asciende a más de 100.000 millones dólares (cien mil millones).

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Con casi dos años de gestión macrista frente a la Casa Rosada, “nuestro país se está enfrentando a serios desequilibrios macroeconómicos”, indica el estudio. Sumado a esto, la actividad económica no termina de “arrancar” y la lluvia de inversiones es bastante escasa.

Este coctel, “obligó” al oficialismo a un mecanismo que viene siendo muy recurrente: la toma de deuda.

Para 2017 el déficit fiscal proyectado es de un 7% respecto al PBI, y el comercial en el primer semestre de este año alcanzó la escalofriante cifra de 2.613 millones de dólares. Desde Cambiemos, se decidió hacer frente a estos enormes desajustes con niveles elevados e históricos de toma de deuda.

El ritmo de emisiones se aceleró en el último tiempo: este año ya alcanza los 52.785 millones de dólares. Estas cifras comprenden las emisiones de deuda del Tesoro Nacional, de las provincias y del sector corporativo en moneda extranjera y local.

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En lo que va de 2017, las emisiones del Tesoro Nacional en los mercados internacionales llegan a 21.922 millones de dólares. Cuando aún falta un cuatrimestre, la cifra se acerca al total de títulos públicos emitidos en 2016: 22.051 millones de dólares. Así, en total, la gestión Cambiemos lleva emitidos en bonos del Tesoro Nacional en moneda extranjera 43.973 millones de dólares, según datos de la UMET.

Emisiones Públicas y Privadas / Nacionales y Provinciales:

 

 

 

Otro de los mecanismos a los que se recurrió desde el Tesoro es a la emisión de “letras”. La administración macrista acumula un “stock de Letes” de más de 15.338 millones de dólares, que, sumadas a las emisiones totales del Tesoro en moneda extranjera, dan un total de 59.312 millones de dólares.

En paralelo, las provincias se comportan de manera similar a lo que hace la Nación en su esquema financiero, entonces, cubren su déficit fiscal con endeudamiento. Durante 2016 las 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires terminaron solicitando bonos por alrededor de 7000 millones de dólares. Por su parte, desde inicios de 2017 se registran emisiones provinciales en moneda extranjera bajo legislación extranjera por 4408 millones de dólares nominales.

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Otros que entran en pugna, son los privados. Desde el comienzo de la gestión Cambiemos, según la UMET, se registran 34 empresas endeudadas en dólares bajo legislación extranjera por un total de 9343 millones, a un plazo promedio de 6,2 años.

Relación Deuda respecto al PBI:

 

 

 

En todo este “esquema” que incluye letras, bonos y títulos, la consulta Ecolatina, prevé que para fin de año le deuda pública argentina alcanzará los 330.000 millones de dólares, es decir, un 57% del PBI. De ese total, la deuda en moneda extranjera relevante, con acreedores privados y organismos internacionales (aquellos actores con mayor capacidad de presión) sería de alrededor del 22% del PBI.

Cuando Cambiemos accedió al poder, la deuda pública era de alrededor de 254.000 millones de dólares. Durante 2016 creció 34.359 millones de dólares, de acuerdo al último dato publicado por el ministerio de Hacienda y Finanzas. Si se cumple la estimación de Ecolatina y la cifra alcanza los 330.000 millones, la gestión de Macri habrá aumentado la deuda pública en 76.000 millones en tan solo dos años.

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Una forma interesante de apreciar la magnitud de la deuda es comparándola con el PBI, lo cual da un indicio respecto a la capacidad de pago de los países. De acuerdo con una investigación de la Universidad de Belgrano, la deuda pública como porcentaje del PBI era de 120% en 2005 (antes de la reestructuración), de 39% en 2011 y de 43,7% a fines de 2015, en la transición del kirchnerismo a Cambiemos. Si las proyecciones se confirman, la deuda pública ascendería en 2017 a 57%.

 

Intereses sobre la deuda:

El peso “específico” de la deuda aumenta a un ritmo galopante. Uno de los inconvenientes que esto produce es que se corre el riesgo, presente en otros momentos de la historia argentina, de llegar a una instancia en la que se contrae deuda básicamente para pagar vencimientos inmediatos y postergar compromisos a futuro.

De acuerdo con la UMET, por el crecimiento de los compromisos en moneda extranjera, el pago de intereses de la Nación más las provincias supera los 8800 millones de dólares anuales en 2017. Desde que asumió Cambiemos, el pago de intereses por servicios de deuda se incrementó un 70% en comparación con lo que destinó el kirchnerismo en sus dos últimos años de Gobierno. Así, el peso de los intereses en el déficit fiscal ya alcanza el 2% del PBI en 2017.

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Los procesos de mayor endeudamiento suelen estar correlacionados con mayores niveles de fuga de capitales. De acuerdo a los registros del Banco Central, la Formación de Activos Externos se ubicó, en los primeros seis meses de 2017, en 7678 millones de dólares, una cifra 28% superior a la del primer semestre de 2016 y 152% mayor a la del mismo período de 2015. Según plantea el Observatorio de deuda de la UMET, desde que asumió Cambiemos, la fuga de capitales asciende a casi 20.000 millones de dólares.

 

La fuga de los capitales:

El Gobierno defiende la política financiera postulando que el endeudamiento es una solución transitoria a un problema fiscal. Las autoridades económicas argumentan que la emisión de deuda permite evitar un ajuste ortodoxo en la economía. El ala dura del oficialismo clama por una terapia de shock. “Ojo, que se puede ir todo a la mierda (sic)”, advirtió hace unos meses el expresidente del Banco Nación Carlos Melconian.

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