Pablo Pérez, volante de Boca que debió irse del Superclásico expulsado por una brutal patada a Éder Álvarez Balanta, dio su descargo sobre lo sucedido, aseguró que le pidió disculpas al defensor de Rivfer y se mostró arrepentido por lo sucedido. 

"Me fui triste de la cancha porque dejé a mis compañeros con uno menos. En ese momento se me caía el mundo encima, me fui muy triste, pensando que recién arrancaba el partido. Si hubiera querido golpear a un colega no saldría tan tranquilo, fui y le pedí disculpas", explicó Pérez en diálogo con Closs Continental. 

"Es totalmente loco hacer algo así a propósito, tal vez calculé mal el pique, pierdo la visión de la pelota. Fue una jugada desafortunada, no tuve intención de meter semejante patada, no fue a propósito, calculé mal", sostuvo. 

En tanto, el volante se mostró muy enojado con las críticas, reconoció que fue muy autocrítico, pero manifestó que le molesta que "en junio se diga que me voy". "Acepto las críticas, pero de ahí a que quieran que me vaya en junio, no me la banco", dijo. 
 

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